jueves, 27 de octubre de 2011

Sonido vs. imagen

Zapatero a su zapato y bien dicho en el medio y en los que lo gozan. El asunto cuando nos sentamos en la butaca del cine o el cómodo sillón de nuestra casa para ver una película, es que esperamos, dependiendo nuestro gusto cinéfilo, una película entendible, que aporte a nuestro abrevio intelectual y nos deje al menos una reflexión filosófica sobre la vida y universo. Pero, ¿Qué sería si el significado que obtenemos permanece en nuestra mente gracias a la emotividad de un elemento que discriminamos? Y es que el sonido se convierte en una figura icónica que nos recuerda tanto los personajes memorables del cine, como ambientaciones y épocas.


La bruja mala del cuento no sería la misma sin la risa aguda y chirriante que va con ella. Ni nos sentiríamos caminando por el Japón antiguo con kimono y chongo amarrado sin el característico shamisen (ese que parece banjo alargado y que siempre escuchamos en películas japonesas) Y es que el sonido hace lo que la imagen con bombas, explosiones y cachitos de carro volando a nuestras narices, el sonido trasciende la pantalla. El sonido nos ambienta y manipula nuestros sentimientos. ¿Pero qué pasa con la industria a la que nos estamos acostumbrado? (Dícese de Hollywood) Y es que entre tanta, llamarada, viajes estelares y criaturas azules, verdes y moradas invadiendo nuestra pantalla, quedamos tan estupefactos por los raros monigotes que el sonido nos impacta tan fugazmente que regresamos de inmediato a la imagen que teníamos. Y nos es que el primero o el segundo valga más que el otro. Ambos funcionan como pareja casada. Porque sí, una imagen fija por sí sola puede ser cautivadora. Y también una pieza musical sacarnos las lágrimas. Pero es ésta combinación de un gran diseño de audio con las imágenes cautivadoras, lo que crea este escenario no sólo realista o creíble, sino que no envuelve de tal manera que uno no puede sino dejarse llevar, y a su vez, despertar esta empatía emotiva, aunque sea cursi, que buscamos a ver una película.

Lo podrido del asunto es, que al parecer a Hollywood se le está olvidando esta relación, que si bien existe podría ser mejor explotada. ¡Atención! En ningún momento se presume que la industria fílmica más importante, y sus películas, no tengan ya un buen diseño de audio. Ni tampoco se dice que nos venden imágenes impactantes con un sonido grabado con las patas. ¡No! Pero sí es importante recalcar que de las chorrocientas películas que se producen y exhiben al año en el mundo, son pocas las que realmente entienden la potencialidad y el “extra” que les puede dejar a su film un buen diseño de audio.
Hablemos por ejemplo un poco de los pioneros. En su momento películas de arte, decidieron experimentar con el audio y presentaban imágenes cuyo sonido no siempre coincidía en su especie. Pero que al ver  la película, creaba la imagen que el director quería proyectar, aun cuando ésta no fuera realista. V.g. en Un perro andaluz de Buñuel,  jugó con diferentes formas de reproducir un corte de navaja y sonidos "subconcientes".  Pero vale, se podría dejar ese ejemplo de lado, ya que hablamos de cine de arte, esas cintas raras que no siempre son realistas. Además de que el mismo Dalí metió su pincelada en el proyecto (más raro aun). Pero casos como El exorcista que ocupó llantos de bebé para los gritos de la niña y un caso más actual como Black Swan que creó su discurso y narrativa en base a voces en segundo plano y  tronadera de hueso, madera o metal constante, no hablan de cómo el audio juega un papel primordial en la transmisión de una visión. Venga, que actualmente sí hay quién se atreve, sí hay quien explora y a la vez abre la posibilidad al uso de alternativas auditivas. Pero, ( y perdón mi insistencia) Hollywood nos vende producto de masas, que si están bien confeccionadas, no dejan de carecer, en su mayoría de "personalidad propia"
Vale, ¿Pues que toca? toca ser más críticos, toca explorar la narrativa del audio. Toca que sí, nos apantalle la imagen, pero también entender a su pareja. El sonido. Que si estamos sentados en el cine paremos oreja y analicemos en nuestra cabeza ¿Por qué en esta película se escucha tanto sonido agudo? Toca cuestionar el diseño de audio de otras películas para apreciar y chance volverse más demandantes ante lo que consumimos. Tal vez así, no importará el producto que te ofrescan (en este caso películas) sino el tipo de consumidor que seamos.
               Aquí Un perro andaluz de Luis Buñuel. Por si no lo han visto.

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