jueves, 27 de octubre de 2011

De aficionado al experto.

Mucho he hablado sobre la importancia del audio y he dado algún ejemplo ocasional sobre lo que un buen diseño de audio en un film, puede aportar a la narrativa de una película.

He mencionado algunos casos de éstos usos experimentales y atrevidos en películas. Uno de estos es el uso de sonido en la película del 2010 Black Swan. ¿Por qué tanta facinación por esta película, o por su audio? Porque si bien tiene imágenes visualmente hermosas, un guión que lleva un cescendo rítmico y un desarrollo de personajes psicológicamente complejo. También tiene un discurso independiente a través del audio.

Tensión, miedo, desesperación, angustia y finalmente liberación, son los elementos que componen su bien pensado diseño de audio. Por eso es que aquí les dejo un video del proceso de diseño de audio que llevó la película. Tal ves así puedan entender a que tanto me refiero, con un audio que no sea mero acompañante, sino protagonista de una narrativa.

Documental sobre el sonido de la película Black Swan.

http://www.produccionelectronica.es/documental-diseno-sonido/

¿Cómo se debe escuchar?

Escuchar, el acto de recibir las ondas sonoras de manera entendible, requiere de una metodología subjetiva para cada individuo, dependiendo del tipo de audio que deseé escuchar y de la personalidad del sujeto. El problema es que muchas veces hemos perdido la capacidad de seleccionar y relacionar nuestras emociones y experiencias con los sonidos. Esto por la relación ya establecida entre sentimiento y sonido.

Para desarrollar un odio más construido y a la vez más agudo, se puede comenzar desarrollando lo que sería un oído musical propio, a través de identificar la manera correcta de escuchar.
Si se desea escuchar una pista sonora de una película de la manera en que expertos lo hacen, se debe primero reconocer el tipo o género sonoro de su preferencia. En caso de no conocerlo, puede seguir los mismos pasos repetidamente hasta reconocer el tipo de música o tipo de audio que va acorde con usted. Para empezar busque un lugar en el que le resulte placentero estar, llamase su cama, su sillón o si prefiere e estudio de campo, vaya al cine y seleccione una película que considere de su agrado. Es importante que si decide ver una cinta en su hogar, no permita la mezcla de otros sonidos o actividades mientras realiza ésta a menos que fomente su capacidad imaginativa como alguna obra artística, pero esto es sólo recomendable para personas que manejan con destreza esta técnica. Aléjese de la licuadora, la televisión, las vías muy pobladas y sobre todo del teléfono.
Trate de empezar a programarse del material que va a ver. Y más importante de que usted tratará de escuchar con mucha atención.  No presuma que el lugar que escogió sea mudo,  recuerde el viento, las aves e incluso algunos insectos, que si bien producen un sonido válido de apreciar, podrá hacerlo con el mismo método pero de manera aislada a la música.
Tenga en su mente una lista mental, de aquello que cuando vemos una película nos estorba para apreciar el audio. Sé que antes dije que elija su película de agrado. Pero si es de aquello que gusta ver hombres escapando de rocas gigantes o caros persiguiéndose, como recomendación, trate de evitarlas hoy. Lo que queremos es abrir una espacio para la reconocer sonidos fuera de grandes explosiones y rocas gigantes.
En caso de no conocer cuál sería un buen inicio, he aquí algunas recomendaciones: El exorcista, Requiem for a dream, Odisea 2001, Black Swan. Lo preferente es que si tiene alguna película en mente, lo aplique con esa. 
 
Respire profundo, cierre los ojos y prepare su mente en blanco, con sólo el pensamiento de escuchar la primera nota que emita se emita la película (generalmente antes de cualquier crédito o imagen viene la música, así que preste atención. Concéntrese en esa primera nota, piense que de esa se desdobla toda la pieza musical y la historia de la película que desea escuchar, y que es importante que pueda vincular desde la primera hasta la última nota.

Ya concentrado, cómodo, ubicado, libre de actividades, listo para escuchar y con el sentido del oído previamente preparado, presione el botón "play" y escuche... Note los tonos y la voz. También observe como su cuerpo reacciona ante la música o el sonido. Generalmente alguna parte de nuestro cuerpo, además del oído, se ver afectado por el sonido. En la mayoría de los casos se refleja en algún movimiento rítmico de manos o pies o si es un sonido aislado, en la tensión de algún músculo. Identifique cual es la extensión del efecto del sonido.

Una vez completado el ejercicio de escuchar por primera vez, trate de realizarlo por segunda, tercer y cuarta vez con un género completamente diferente. Busque las similitudes y diferencias entre una pieza y otra, que le molesta de una y que le gusta de otra. Con el tiempo, podrá usted desarrollar una biblioteca mental que le permita relacionar un evento de su vida y vincularlo con alguna canción. Olvide la imposición de las películas donde nos dicen qué escuchar en qué momento determinado. El punto es que usted, no sólo aprenda a apreciar mejor la música, sino que sea capaz de desarrollar su propia relación emotiva con el audio. Así es como usted desarrollará un sentido acústico más agudo, más independiente y verá como efecto secundario. Un oído más crítico ante los convencionalismos auditivos
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Sonido vs. imagen

Zapatero a su zapato y bien dicho en el medio y en los que lo gozan. El asunto cuando nos sentamos en la butaca del cine o el cómodo sillón de nuestra casa para ver una película, es que esperamos, dependiendo nuestro gusto cinéfilo, una película entendible, que aporte a nuestro abrevio intelectual y nos deje al menos una reflexión filosófica sobre la vida y universo. Pero, ¿Qué sería si el significado que obtenemos permanece en nuestra mente gracias a la emotividad de un elemento que discriminamos? Y es que el sonido se convierte en una figura icónica que nos recuerda tanto los personajes memorables del cine, como ambientaciones y épocas.


La bruja mala del cuento no sería la misma sin la risa aguda y chirriante que va con ella. Ni nos sentiríamos caminando por el Japón antiguo con kimono y chongo amarrado sin el característico shamisen (ese que parece banjo alargado y que siempre escuchamos en películas japonesas) Y es que el sonido hace lo que la imagen con bombas, explosiones y cachitos de carro volando a nuestras narices, el sonido trasciende la pantalla. El sonido nos ambienta y manipula nuestros sentimientos. ¿Pero qué pasa con la industria a la que nos estamos acostumbrado? (Dícese de Hollywood) Y es que entre tanta, llamarada, viajes estelares y criaturas azules, verdes y moradas invadiendo nuestra pantalla, quedamos tan estupefactos por los raros monigotes que el sonido nos impacta tan fugazmente que regresamos de inmediato a la imagen que teníamos. Y nos es que el primero o el segundo valga más que el otro. Ambos funcionan como pareja casada. Porque sí, una imagen fija por sí sola puede ser cautivadora. Y también una pieza musical sacarnos las lágrimas. Pero es ésta combinación de un gran diseño de audio con las imágenes cautivadoras, lo que crea este escenario no sólo realista o creíble, sino que no envuelve de tal manera que uno no puede sino dejarse llevar, y a su vez, despertar esta empatía emotiva, aunque sea cursi, que buscamos a ver una película.

Lo podrido del asunto es, que al parecer a Hollywood se le está olvidando esta relación, que si bien existe podría ser mejor explotada. ¡Atención! En ningún momento se presume que la industria fílmica más importante, y sus películas, no tengan ya un buen diseño de audio. Ni tampoco se dice que nos venden imágenes impactantes con un sonido grabado con las patas. ¡No! Pero sí es importante recalcar que de las chorrocientas películas que se producen y exhiben al año en el mundo, son pocas las que realmente entienden la potencialidad y el “extra” que les puede dejar a su film un buen diseño de audio.
Hablemos por ejemplo un poco de los pioneros. En su momento películas de arte, decidieron experimentar con el audio y presentaban imágenes cuyo sonido no siempre coincidía en su especie. Pero que al ver  la película, creaba la imagen que el director quería proyectar, aun cuando ésta no fuera realista. V.g. en Un perro andaluz de Buñuel,  jugó con diferentes formas de reproducir un corte de navaja y sonidos "subconcientes".  Pero vale, se podría dejar ese ejemplo de lado, ya que hablamos de cine de arte, esas cintas raras que no siempre son realistas. Además de que el mismo Dalí metió su pincelada en el proyecto (más raro aun). Pero casos como El exorcista que ocupó llantos de bebé para los gritos de la niña y un caso más actual como Black Swan que creó su discurso y narrativa en base a voces en segundo plano y  tronadera de hueso, madera o metal constante, no hablan de cómo el audio juega un papel primordial en la transmisión de una visión. Venga, que actualmente sí hay quién se atreve, sí hay quien explora y a la vez abre la posibilidad al uso de alternativas auditivas. Pero, ( y perdón mi insistencia) Hollywood nos vende producto de masas, que si están bien confeccionadas, no dejan de carecer, en su mayoría de "personalidad propia"
Vale, ¿Pues que toca? toca ser más críticos, toca explorar la narrativa del audio. Toca que sí, nos apantalle la imagen, pero también entender a su pareja. El sonido. Que si estamos sentados en el cine paremos oreja y analicemos en nuestra cabeza ¿Por qué en esta película se escucha tanto sonido agudo? Toca cuestionar el diseño de audio de otras películas para apreciar y chance volverse más demandantes ante lo que consumimos. Tal vez así, no importará el producto que te ofrescan (en este caso películas) sino el tipo de consumidor que seamos.
               Aquí Un perro andaluz de Luis Buñuel. Por si no lo han visto.